Los orígenes de Amistad Judeo-Cristiana
Los orígenes de Amistad Judeo-Cristiana se remontan a la segunda mitad de la década de 1980, cuando un grupo de valencianos comenzó a participar en las conferencias organizadas en Valencia por el Instituto de Relaciones Culturales Valencia-Israel. Aquellos primeros encuentros despertaron el interés por profundizar en el conocimiento mutuo entre judíos y cristianos y sentaron las bases de lo que, pocos años después, se convertiría en nuestra asociación.
Entre las personas que impulsaron aquellos primeros pasos se encontraba Marina de Paz, entonces presidenta del Instituto de Relaciones Culturales Valencia-Israel y suscriptora de la revista El Olivo, editada por el Centro de Estudios Judeo-Cristianos de Madrid.
Un viaje que marcó el comienzo
En aquellos años, el grupo realizó un donativo destinado a la plantación de tres árboles en Israel. Con motivo de la entrega del correspondiente diploma, varios de sus integrantes viajaron a Madrid, donde tuvieron ocasión de conocer a sor Ionel Mihalovici, directora del Centro de Estudios Judeo-Cristianos.
Fue un encuentro decisivo. Sor Ionel les invitó a viajar a Israel para participar personalmente en la plantación de los árboles. El viaje a Tierra Santa tuvo lugar en 1988 y supuso un importante impulso para aquel incipiente movimiento de amistad y acercamiento.
A su regreso, y a instancias de sor Ionel Mihalovici, se promovió un encuentro entre los cuatro o cinco suscriptores de El Olivo que residían entonces en Valencia. De aquel pequeño grupo formaban parte Francisco Fontana Tormo, médico neurocirujano; José Miguel Sustaeta, canónigo de la Catedral de Valencia y profesor de Liturgia; María Teresa Soler y Mari-Cruz Tomás.

Los primeros encuentros
Aquellos primeros contactos, desarrollados a finales de los años ochenta, dieron lugar a diversas iniciativas de diálogo y conocimiento mutuo.
Una de las más significativas fue la celebración del primer Séder de Pésaj, que tuvo lugar el 10 de abril de 1990 en el Convento de las Reparadoras de la calle Gobernador Viejo de Valencia, propuesto y dirigido por el padre José Miguel Sustaeta.
A esta iniciativa siguieron las primeras conferencias organizadas por el grupo. Entre ellas destacan la pronunciada por el rabino Baruj Garzón, titulada «Jesucristo desde el punto de vista judío», y la de sor Ionel Mihalovici, dedicada a los «Orígenes de la Amistad Judeo-Cristiana».
En 1991 se celebró también un nuevo Séder de Pésaj, esta vez en San José de la Montaña, presidido por el padre Sustaeta.

El acercamiento a la comunidad judía de Valencia
Otro momento especialmente significativo de estos primeros años fue la visita de Francisco Fontana y José Luis Andreu a la sede de la Comunidad Israelita de Valencia, donde fueron recibidos por su presidente, Samuel Serfaty.
Al presentarse como cristianos deseosos de mantener unas relaciones de amistad y respeto con el Pueblo Judío, recibieron una respuesta que expresaba de manera sencilla el espíritu que habría de inspirar a la asociación: «La casa del Señor está abierta a todos los pueblos para rezar».
Este encuentro simbolizó la voluntad de construir puentes desde el respeto, el conocimiento y el reconocimiento de las raíces compartidas.

El reconocimiento eclesial y la constitución de la asociación
Durante 1991, el grupo mantuvo asimismo una entrevista con Miguel Roca Cabanellas, arzobispo de Valencia, quien conocía y suscribía la revista El Olivo. El arzobispo dio su aprobación verbal al nacimiento de la asociación y recomendó a sus promotores ponerse en contacto con Juan Bosch, OP, Delegado Diocesano de Ecumenismo.
El padre Juan Bosch acogió al grupo en el Convento de Dominicos y puso a su disposición un despacho que comenzó a funcionar como lugar de reunión y biblioteca de la naciente asociación.
El proceso de consolidación culminó el 20 de enero de 1994, fiesta de Nuestra Señora de Sión, con la aprobación de los Estatutos de la asociación, firmados por Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia.
Pocos días después, el 2 de febrero de 1994, festividad de la Presentación del Señor, tuvo lugar la Asamblea Fundacional, en la que se procedió a la inscripción de los primeros socios y se iniciaron los trámites para la inscripción oficial de la asociación en el Registro de Asociaciones de la Generalitat Valenciana.

Una trayectoria dedicada al diálogo
Desde aquellos primeros encuentros, Amistad Judeo-Cristiana ha desarrollado una trayectoria dedicada al conocimiento mutuo, el diálogo y la amistad entre judíos y cristianos, convirtiéndose en un referente sociocultural en el ámbito de las relaciones judeo-cristianas.
Uno de los reconocimientos más destacados de esta trayectoria llegó en noviembre de 2007, cuando Francisco Fontana, entonces presidente de la asociación, recibió en la Knéset —el Parlamento de Israel— el Diploma Samuel Toledano, concedido en reconocimiento a su contribución al diálogo entre judíos y cristianos.
La historia de Amistad Judeo-Cristiana es, en definitiva, la historia de un pequeño grupo de personas que decidió tender puentes. Desde sus primeros encuentros en Valencia y aquel viaje a Tierra Santa en 1988 hasta la consolidación de la asociación en 1994 y su posterior trayectoria, permanece vivo el mismo propósito: favorecer el conocimiento, el respeto, la amistad y el diálogo entre las tradiciones judía y cristiana.
En la actualidad, la asociación continúa esta labor a través de conferencias, encuentros, actividades culturales y la publicación de la revista Diálogo Judeo-Cristiano, dando continuidad a una historia que comenzó hace ya varias décadas y que sigue construyéndose en el presente.

